Carolina González: “Estar en Espacio ANADIME me hace feliz, porque siento que soy parte de algo”

Carolina González Arancibia (43) es una activa participante de ANADIME. A los 7 años comenzó a asistir como estudiante a la Escuela Nuevo Mundo (hoy Escuela ANADIME) y desde el año 2010 es usuaria de los Talleres de Oficio de Espacio ANADIME.

Actualmente, dentro de Espacio ANADIME participa del Taller Reciclando Artesanía e imparte el Taller de Macramé. Sobre esta experiencia comenta; “me gusta enseñarles a los chiquillos y que aprendan todos los nudos que les enseño en el taller para hacer pulseras y que las podamos vender”. Ella además colabora con en el taller de lectoescritura y matemáticas que es impartido por uno de sus compañeros y ayuda a Rodrigo Ugarte, director de Espacio ANADIME, trasladando documentos desde la Escuela o yendo con otros compañeros a comprar al supermercado los materiales a utilizar en las diversas actividades al interior del establecimiento.

Actualmente vive en Ñuñoa con su hermana mayor y su cuñado. Carolina recuerda que la muerte de sus padres le afectó mucho y tuvo mucha pena. “Cuando pasó eso yo caí, estuve muy mal y gracias a que vengo a ANADIME lo superé, estar acá me hace feliz, estar con mis compañeros, sentir que soy parte de algo”, dice.

Carolina está pololeando hace 5 años con Eric Núñez (49), quien fue su compañero durante su educación en la Escuela y con quien se reencontró en Espacio ANADIME y comenzó una relación. Él ya no asiste a la institución, sin embargo, se ven ocasionalmente, al menos una vez al mes, cuando lo invitan al establecimiento con motivo de la celebración de cumpleaños de alguno de sus ex compañeros.

Todos los días en su casa, luego de su jornada en ANADIME, estudia de sus libros de macramé para el Taller que desarrolla. Una de sus grandes pasiones y hobbies es escribir y actualmente está redactando cuentos.

A pesar de su discapacidad intelectual, Carolina no se siente una persona con discapacidad, porque es capaz de salir y moverse sola, sin necesidad de compañía. A pesar de eso, su familia no ha dado el paso de dejar que pueda movilizarse por su cuenta, ocasionalmente le piden que salga a comprar pero en distancias cortas. “Yo no tengo discapacidad, yo puedo salir sola. Tengo algunas limitaciones, pero puedo responder a esas actividades. Me dejan salir a comprar pan y bebida, pero me gustaría poder salir más lejos y ser más independiente”, explica.

Al proyectarse y pensar en su futuro comenta que su gran sueño es formar una empresa de venta de libros, algunos escritos por ella y de otros autores. En dos oportunidades ha participado en concursos de literatura de la Municipalidad de Las Condes, que tienen una sin embargo aún no recibe algún premio, pero todos los años envía sus cuentos y lo seguirá intentando hasta obtener uno. “Hoy soy feliz, pero sería mucho más si pudiera trabajar y ganar mi plata en mi empresa. Me gustaría en algún momento tener la oportunidad de trabajar en lo que a mí me gusta, con mis libros”, concluye.