Miguel Ferrada: “Me gusta trabajar en ANADIME, estoy muy feliz y agradecido por el espacio que me han dado”

Miguel Ferrada Vilches (51), es uno de los participantes que lleva más tiempo en Espacio ANADIME, llegó hace 20 años, cuando este recién estaba empezando a conformarse. Vive en Recoleta con sus padres y todos los días es trasladado a la Asociación para trabajar.

Previo a su llegada a ANADIME, estuvo en un liceo hasta séptimo básico, luego estuvo en un colegio especial y dos años en Fundación Tacal.

Rodrigo Ugarte, director de Espacio ANADIME, recuerda que cuando empezó a trabajar en los talleres laborales, Miguel se le acercaba constantemente para manifestarle su interés por trabajar de manera remunerada. Fue así, como luego de comenzar a conocer en más detalle el funcionamiento de la Asociación notó que habían muchas actividades que eran cubiertas por las auxiliares de aseo, pero que no correspondían a sus labores y a partir de eso presentó un proyecto para capacitar a Miguel que duró un semestre y actualmente trabaja hace dos años como cualquier otro empleado dentro de la escuela, recibiendo sueldo, sujeto a un horario y contrato de trabajo.

Miguel trabaja en la Administración de ANADIME de lunes a viernes de 9 a 13 horas y en las tardes asiste a Espacio ANADIME. Su cargo es asistente auxiliar y dentro de sus principales responsabilidades está barrer la calle, abrir la puerta, contestar el teléfono, sacar fotocopias, trasladar documentos, servir café o agua, entre otras labores que surjan durante la mañana. “Me gusta trabajar en ANADIME, estoy muy feliz y agradecido por el espacio que me han dado. Mis jefes me han dicho que estoy bien evaluado, no han tenido ningún reclamo”, comenta.

Miguel dice que no ha vivido discriminación en la calle y valora de forma positiva la importancia que ha adquirido la inclusión en Chile, sobre todo en el ámbito laboral. “A muchas personas como yo, nos han dado la oportunidad y el espacio. Yo aprendí que tengo que ser responsable, cumplir con un contrato y así, con mi trabajo aportar a la sociedad”, explica. Cuando Miguel termina su jornada en Espacio ANADIME se va a su casa, le gusta ver CNN Chile, para estar al tanto de la actualidad y los fines de semana va a la feria. En su hogar colabora con el aseo, encera su pieza, el comedor, el living, barre la calle y riega las plantas. Además, parte de su sueldo la usa para pagar algunas cuentas, como la luz y el gas y compra la mercadería del supermercado, sus útiles de aseo y su ropa, pero también se da pequeños gustos, hace poco se compró un televisor y un computador.

Miguel es conciente de que él es una persona con discapacidad, sin embargo no lo percibe como algo negativo. “Yo soy una persona con discapacidad, pero eso no ha sido un problema, la olvido y hago una vida normal y la he disfrutado a pesar de eso”, argumenta.

Miguel está pololeando hace cinco meses con Gabriela, una de sus compañeras en Espacio ANADIME. Sólo se ven dentro del establecimiento, pero se llaman por teléfono cuando no están juntos y están en conversaciones con sus padres para poder juntarse durante los fines de semana en sus respectivas casas.

Al pensar en su futuro cree que le gustaría seguir trabajando en ANADIME y asistiendo a Espacio ANADIME, vivir con Gabriela y tener dos hijos. “Para mí la felicidad es tener una relación de pareja estable, venir a los talleres laborales, poder estar con Rodrigo y todas las personas de acá, trabajar, ser incluido y participar activamente en la sociedad”, concluye.