Rodrigo Ugarte, director de Espacio ANADIME: “Invito a la comunidad de la Escuela ANADIME a que nos conozcan”

Rodrigo Ugarte (27) es terapeuta ocupacional de la Universidad Andrés Bello. En 2014 empezó a trabajar en Espacio ANADIME y en 2015 asumió como director. Conoce sobre sus ideas y propuestas de trabajo en esta entrevista.

Espacio ANADIME cuenta con dos áreas de trabajo; los talleres de oficios y el centro diurno. Dentro de estos talleres está: Reciclando Artesanía, donde se elaboran productos con materiales como diario, revistas, CD’S, cartón de distinto tipo, botellas, utilizando en ellos técnicas como la carta pesta, papel maché, mosaico, grabado y encuadernado. También está el Taller de Repostería y Panadería, donde diariamente realizan productos como trufas, alfajores de maicena, cake pops, magdalenas, pan amasado, pan de molde integral y desde este año pretenden elaboran mermeladas artesanales. A partir de la gestión semestral en exposición y venta de los productos de ambas instancias recaudan  una cantidad  de dinero, que se entrega a cada participante para favorecer el acercamiento al trabajo remunerado. Rodrigo refiere que “con este tipo de actividades buscamos entregar conocimientos en oficios a bajo costo a través de un trabajo experiencial y sistemático que se adapta a las habilidades de cada persona con el fin de promover un espacio de participación activo e integrador”.

Por su parte, el Centro Diurno de Espacio ANADIME posee una mirada terapéutica, que surge para entregar un servicio acorde a las necesidades específicas de cada integrante. “Dentro de nuestro grupo existe un abanico muy amplio de situaciones de salud; hay personas independientes y otras que requieren un mayor apoyo. Para nosotros fue complicado e insostenible mantener las mismas dinámicas y actividades para ellos por igual y para dar solución a esto surge esta iniciativa, cuyo objetivo es promover una mayor autonomía de sus integrantes, mediante la estimulación cognitiva, motora y habilidades sociales. Este año pretendemos trabajar en colaboración con la Escuela ANADIME en elaborar un invernadero en nuestras dependencias y el año pasado los chicos se hicieron responsables de los cuidados básicos de un canario.  En definitiva, buscamos aprovechar la potencialidad del trabajo de la cotidianidad”, explica el director.

Espacio ANADIME está pensado como un servicio de continuidad para quienes egresan de la Escuela. Actualmente asisten treinta y cuatro adultos en situación de discapacidad intelectual. Funciona de marzo a enero y tiene un costo mensual de $200 mil pesos, no obstante, en atención a que son una institución privada sin fines de lucro, cuentan con un programa de becas que actualmente beneficia al 90% de sus miembros. “Aquí apelamos a que la discapacidad debe ser vista como una responsabilidad social y como tal, velamos por la inclusión. Trabajamos desde el enfoque de Derechos Humanos, propiciando instancias de participación activa y problematización. Asimismo, fomentamos las relaciones transversales, donde cada uno pueda presentar sus opiniones”,  comenta Ugarte.

La principal motivación de Rodrigo Ugarte al asumir su cargo es trabajar por la igualdad y la equidad. “Veo que el mundo está lleno de situaciones de vulnerabilidad y marginalidad social y sobre todo el grupo de personas en situación de discapacidad intelectual se ha visto perjudicado; ha sido históricamente invisibilizado, discriminado, estigmatizado y excluido de la posibilidad de ejercer sus derechos en equidad e igualdad de condiciones en cuanto a educación, salud, trabajo, e incluso en la posibilidad de expresar su sexualidad. Todos somos diferentes, pero tenemos en común el derecho a una vida digna. Por eso, mi interés está en tratar de entregar mi granito de arena para avanzar en una inclusión real y efectiva”.

Explica que tiene un amplio compromiso con esta labor. “Tengo la camiseta puesta, mi idea es aportar a la institución para poder presentar un servicio acorde a la visión del modelo social de la discapacidad, no quedarnos con una mirada asistencialista. Estoy muy comprometido con cada participante, entendiendo que cada uno es un mundo, con sus propias necesidades, tanto a nivel personal como familiar”.  

Él siente que Chile avanza en inclusión. “A nivel nacional existen varias propuestas interesantes en materia de discapacidad intelectual, pero falta un mayor financiamiento para poder materializarlas. Día a día uno sale a la calle y sigue viendo situaciones de discriminación y exclusión que hacen ver muy inconsecuente discurso versus la práctica. Asimismo, aún queda mucho por hacer a nivel cultural, nos falta sensibilizar a nuestra comunidad, promover una mirada más inclusiva y no situar la discapacidad como sinónimo de enfermedad”, manifiesta.

El director pretende potenciar y fortalecer la cohesión entre la Escuela  y el Espacio ANADIME. “Creo que la acción pesa más que las palabras y en ese sentido, invito a la comunidad de la Escuela a que nos conozcan, que no tengan miedo de acercarse, preguntar y promover instancias de participación en conjunto”, culmina.