Sebastián Rodríguez: “Creo que la discapacidad es un don natural con el que se nace, para mí es algo positivo”

Sebastián Rodríguez Chaparro (42), es participante de Espacio ANADIME hace 12 años. Con el pasar del tiempo ha adquirido mayores responsabilidades al interior del establecimiento, donde actualmente colabora realizando diversos trámites como depósitos bancarios y traslado de documentos a las dependencias de la Corporación ANADIME.

También, desde abril de este año, es monitor de dos talleres; el de matemáticas, donde enseña a sus compañeros los números, a sumar y restar. También dirige el taller de lectoescritura donde repasan las letras, aprenden a leer y escribir y les hace dictados. En ambas instancias hay ocho participantes.

Sebastián vive en la comuna de La Reina con su hermana, su cuñado y sus dos sobrinos, luego de que su padre falleciera hace 13 años. Todos los días viaja en micro a Espacio ANADIME. “Me gusta venir, aquí lo paso bien y se aprende a trabajar harto, con mis compañeros tenemos muy buena relación”, dice.

Hace 9 años conoció a Lena, su actual polola. No han pensado en casarse aún, ni en vivir juntos, pero tal vez les gustaría hacerlo más adelante. Solo se ven al interior de la escuela y eventualmente se visitan los fines de semana, cuando alguno de los dos está de cumpleaños.

Sebastián participó en 2014 de un proyecto de Fundación Miradas Compartidas, donde fue comentarista deportivo en el programa Los Intercomunicadores. “Fue una muy bonita experiencia, me gustaría haber seguido haciendo eso pero el proyecto terminó y alcancé a estar un año”, dice.

Cree que Chile va bien encaminado en cuanto a inclusión, sobre todo en el ámbito laboral. “Para mí la inclusión laboral es cuando a uno le encuentran puestos de trabajo, eso quiere hacer actualmente Rodrigo conmigo. Lo mío es el área gastronómica, así que ojalá encontrar algo en ese estilo. Estuve en el taller de repostería en ANADIME y me gustaría hacer un curso para aprender a cocinar cosas saladas y de todo”, explica.

Sebastián tiene una discapacidad intelectual leve, sin embargo, no lo concibe como algo problemático. “Creo que la discapacidad es un don natural con el que se nace, para mí es algo positivo, porque permite ver las cosas desde otro punto de vista. Yo tengo discapacidad motora, me cuesta hacer algunas cosas como abrocharme los zapatos, enhebrar agujas, pero intelectualmente estoy bien y puedo hacer todas las actividades que me propongo”, comenta. 

Cree que todas las personas son felices y dice que las cosas que más lo hacen feliz son asistir a ANADIME, estar con sus compañeros, en la casa con su familia y ver los partidos de Colo-Colo, su equipo favorito. Uno de los principales sueños de Sebastián es independizarse; vivir solo y trabajar de forma remunerada como ayudante de cocina.